Wednesday, July 1, 2009

Mmmmm.... Bop, bop, bop

El fin de semana encontré una canción que tuvo la capacidad de devolverme en el tiempo, al escucharla retrocedí 6 años y de nuevo estaba sentaba en mi oficina al frente del computador.

Recuerdo que a mi izquierda tenía una biblioteca llena de libros de Geometría, Topografía, Fotogrametría, las 80 versiones de una investigación en la que estuve trabajando durante 2 años y medio, los cuadernos que iba llenando cada semestre a medida que preparaba clases y varias carpetas con temas de examen, quices, programaciones, directorios telefónicos...
Sobre la biblioteca estaba mi Discman (si, tuve Discman) con unos parlantes que me había regalado mi hermanita Cata, eran un diablito negro de paticas rojas y un angelito blanco de barriga amarilla; complementaban la música que salía del computador. Recuerdo que cuando algo bueno sonaba mas de un vecino de puerta pedía subir el volúmen. Tambien tenía algunos modelos de los mini proyectos que les ponía a mis estudiantes, los mas bonitos y los que resistieron el tragín de llegar hasta el edificio.

Sobre una de las paredes tenía un calendario que iba imprimiendo mes a mes y notas y flores de papel que me regalaban mis alumnos. Siempre tuve flores de papel.
Sobre la pared detrás de mi escritorio había un librero que era tan pequeñito que apenas si soportaba el teléfono y la impresora... que mas de una vez se me vinieron encima.

Pegado detrás de la puerta y al frente de mi escritorio tenía un mapa de Bogotá enorme que yo misma diseñé con las calles que mas recorría para poder ubicarme y no parecer bestia a la hora de manejar en la ciudad sin un GPS... al final de cuentas aprendí y no lo volví a necesitar, sin embargo allí permaneció hasta que me fuí.
Durante una época estuvo colgada de manija de la puerta, una sombrilla que alguien alguna vez dejó allí y regresaba 5 veces a la semana por ella y hacerme perder el tiempo... pero nunca se la llevó. Un día decidí regalarsela a alguien que de verdad la necesitara; el dueño original nunca regresó.

Recuerdo que todas las mañanas llegaba y encontraba mi cafecito con leche esperandome sobre el escritorio de Mapi, con quien me sentaba a hablar un rato antes de empezar a trabajar. Después subía Diego, el asistente del laboratorio con un bolígrafo para que atacaramos el crucigrama del día 20 min antes del tragín, mientras tanto Guillermo subía a mi oficina a paso lento con un par de chocolates y alguna palabra mas dulce que los chocolates para empezar el día ("Será que si fulanito se entera que yo te regalo chocolates se enoja?... nah!") y mi canción sonaba de fondo.

Rocío llegaba un poquito mas tarde hablando de sus Barbuditos.

Cuando dictaba clase a las 7 de la mañana todo sucedíá después de las 10, cuando mis clases eran de 4 a 7 de la noche, todo comenzaba a las 8am.

No faltaban los alumnos que entraban a la oficina a hacer mil preguntas, algunas sobre la tarea, algunas sobre el exámen, algunas tipo "profe, quien es ese tipo con quien te vimos saliendo de cine?"... ah mugres pa chismosos!

Preparando clases, preparando exámenes, leyendo, releyendo, armando mapas, armando informes, lidiando con mis muchachitos... ESTO era lo que oía en ese entonces y hoy me hace sonreir recordando:


Canta conmigo patito...

7 comments:

N.Santamaría said...

Ya nunca volveran, las espumas viajeras... jajaja.

Albornoz said...

Ufff, que capacidad de recordar y de describir... que envidia.

Un abrazo!

Alexillopillo said...

El video no me sale... no me digas pues que era esa cancioncita de Hanson llamada Hmmmmm-bop!

Got Largo? said...

pues sera llevarmela en el yo-pod para acordarme de ti todas las veces que no pueda habalr contigo en las proximas 7 semanas

Susana said...

hay epocas tan bonitas que se recuerdan con esa mezcla entre alegria y nostalgia

Mario said...

Mijitica, ¿cómo estás? Yo también pensé que te referías a esa canción (un hueso, je je), llamada "Mmmmbop" (tronco de nombre) del grupo "Janson".

Muy nostálgica tu entrada. A uno le da la soledad duro por acá en estas tierras. ¡Cuánto diera yo por poder salir a caminar a la tienda de la esquina a comer, yo qué sé, un buñuelo o una almojábana...! Y ver gente: las calles acá parecen desiertos. En serio, uno extraña esas bobadas... y otras que no lo son tanto. Saludos.

Albornoz said...

Se me ocurre pasar de nuevo por aquí y ¡Oh sorpresa!

http://www.twitpic.com/9nvpl

¿Y como a quién le puedo echar la culpa de esto?